Las organizaciones y el desarrollo de las prácticas en España son iniciativas claves para denunciar la precariedad y exigir entornos seguros.

Artículo escrito por María Jimena Lópes, Abogada, en el marco de sus prácticas del Máster en Intervención con Mujeres Víctimas de Violencia de Género. Puedes contactar con Jimena a través de su perfil de LinkedIn.
El limbo legal de las prácticas: el riesgo invisible para tu entidad
A través de esta entrada en nuestro Blog pretendemos dar voz a las estudiantes que quedan desprotegidas en sus prácticas laborales, con el fin de promover un cambio que derive en espacios seguros y con perspectiva de género.
El análisis de los vacíos legales y las fallas organizativas en las prácticas formativas (becas) en España revela una profunda desprotección para las mujeres víctimas de violencia de género o acoso. Aunque las leyes nacionales avanzan hacia la protección de las plantillas, las estudiantes y personas en prácticas quedan frecuentemente en un limbo jurídico.
Tres vacíos legales que hoy desamparan a quienes realizan prácticas
Analicemos la normativa para evidenciar dónde se produce la falta de protección:
- Sin un contrato laboral regulado por el Estatuto de los Trabajadores, las personas en prácticas pierden el derecho automático a la protección por violencia de género, como el traslado o la reserva de puesto.
- Las empresas con más de 50 personas en plantilla están obligadas a tener un Plan de Igualdad. Pero las becarias no computan como trabajadoras, quedando fuera de las medidas de sensibilización, conciliación y protección de la propia empresa.
- Cuando una alumna sufre una situación de riesgo, la universidad suele alegar que el hecho ocurre fuera de sus aulas, mientras que la empresa responde que la alumna depende del convenio formativo de la institución educativa. La víctima queda atrapada en medio, asumiendo el miedo a perder las horas de prácticas y no poder graduarse.
Dónde están las brechas hoy y cómo puedes blindar a tu entidad
A pesar de que la ley obliga a todas las empresas a tener medidas contra el acoso sexual, la mayoría de las PYMES en España no cuentan con canales de denuncia ni personal capacitado para gestionar casos de violencia de género.
Aunque se piensa que las ONG son espacios seguros, su falta de recursos y su informalidad hacen que una gran parte de ellas carezcan de protocolos contra el acoso, dejando a las trabajadoras y voluntarias totalmente desprotegidas.
La solución pasa por elaborar e implantar un protocolo para la prevención de la violencia y el acoso que se haga extensivo a todas las personas vinculadas con la organización, incluyendo a las personas en prácticas. Y que su protección por el protocolo se vea ratificada por su incorporación en las medidas de sensibilización y capacitación. No sólo deben estar incluidas. También se las debe de informar de ello, dándoles acceso al protocolo y a la formación necesaria para saber identificar las situaciones de acoso, cómo proceder en esos casos y sentirse protegidas como el resto del personal.
Romper el espacio de impunidad
Ninguna mujer debe verse obligada a elegir entre su seguridad y su carrera profesional. Que las empresas y organizaciones no tengan herramientas para protegerlas no debe seguir siendo la norma. Cuando las leyes van despacio, la presión de la sociedad y las iniciativas proactivas de las organizaciones deben adelantarse.
Lo que no se mide, no existe: el vacío estadístico de las prácticas en España
En España no existen estadísticas oficiales específicas sobre estudiantes en prácticas que hayan denunciado violencia de género o acoso sexual durante sus estancias en empresas.
Pero a pesar de este vacío institucional, existen investigaciones académicas y datos indirectos que reflejan la realidad en nuestro país.
Así, por ejemplo, el estudio «Exposición de estudiantes del ámbito sanitario a la violencia sexual durante las prácticas clínicas en España: un estudio transversal», elaborado por Rosa Rifà-Ros, Miriam Rodriguez-Monforte, Elena Carrillo-Alvarez, Lluis Costa-Tutusaus, Mercè Comes-Forastero, Anna Martin-Arribas, Marta Reyes-Vizacarro y Angel Gasch-Gallen y publicado en la revista científica European Journal of Education, fue realizado en estudiantes de Ciencias de la Salud (Enfermería, Fisioterapia y Farmacia) en Cataluña y revela, entre otras, las siguientes cifras:
- El 71,3% de los y las estudiantes experimentó algún tipo de conducta de acoso sexual o violencia durante sus prácticas clínicas.
- La inmensa mayoría de las víctimas fueron mujeres.
- El estudio destacó que el entorno de las prácticas hospitalarias genera una enorme desprotección y que las alumnas sufren de forma frecuente consecuencias como ansiedad, vulnerabilidad y miedo.
En caso de sufrir violencia o acoso durante las prácticas
Si estás sufriendo una situación de violencia o acoso y tu centro de prácticas no te da respuestas, no estás sola:
En España, puedes llamar al 016. Es un teléfono gratuito, confidencial, operativo las 24 horas y no deja rastro en la factura telefónica.
También puedes comunicarte por WhatsApp al 600 000 016.
Finalmente, acude a tu entorno. Si tus prácticas dependen de una entidad educativa, contacta con su Unidad de Igualdad o con los servicios sociales de tu municipio.
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